Un post de Arturo Durán.

Abril 2007 podrá ser recordado en tanto hito importante de la
integración en América Latina. Una mirada a la agenda ya lo deja ver.
Incluso para quienes consideren que la Primera Cumbre Energética no
cumplió con todas las expectativas, como lo señala, por ejemplo, un
comentario de La Nación de Buenos Aires, esta Cumbre marcará un antes y
un después en los esfuerzos de integración pues ha hecho evidente que
las políticas energéticas se han convertido en uno de los ejes
fundamentales para el crecimiento de la región.
Talvez sea en
torno a la lógica de los proyectos energéticos que esa esquiva
integración latinoamericana encuentre su cause natural, siguiendo
entonces la ruta del petróleo, del gas y de los biocombustibles. La
creación de un mercado energético regional aportaría sin duda un
componente integrador; un modelo en el que Venezuela y Brasil comparten
y compiten por posiciones y alianzas importantes y estratégicas.
Asegurar el clima de entendimiento regional infraestructural es una de
las condiciones así como también asegurar que - en ese contexto – la
tolerancia política e ideológica sea una virtud pragmática al igual que
el cuidado por los derechos humanos allí donde la historia reciente los
ha vulnerado.